DIRECTO AL CORAZÓN


Recuerdo bien ese día, era un lunes -era lunes porque esos días siempre me ponen muy de malas-. El año era 19%& y tantos, yo cursaba el primero de secundaria. ¿La clase? Español I, con el profesor Félix Rivera.
8:40 a.m. El profesor Rivera entra al salón, nos saluda con un tono de voz ronco: “Buenos días señores, espero que hayan tenido un bonito fin de semana”, se sienta en la silla, abre su portafolio y comienza a pasar lista, y revisamos la lectura del fin de semana, un capítulo más de su novela histórica favorita: “Navidad en las montañas”.


Pasado eso toca ver el tema del día: “Proposiciones adverbiales impropias o causativas” –en realidad no recuerdo bien, pero seguramente era algo así–.
Terminado el tema, la tarea no puede faltar, toma su cuaderno, su lista, lo guarda todo en su portafolio color gris y se va, sin haber pasado nada emocionante.
Ese sería un lunes más a las 8:40 a.m. en mi clase de Español I, si mi profesor no hubiese tardado cinco minutos más de la cuenta en la dirección. Esto fue lo que pasó:8:30 a.m. La maestra de Civismo (ahora esa materia se llama Formación Cívica y Ética, como si con ese cambio ganáramos algo) dio por terminada la clase. Me estaba cayendo de sueño y el día no pintaba para mejorar, estaba planeando cómo dormir en la siguiente clase sin que el profesor se diera cuenta, y fue en ese instante en que vi a “Macario” -¿era ese su nombre?-, aquel niño al cual maltratas porque en la vida hay para ser dos cosas: naranjas o exprimidores. Pobre, era una naranja muy jugosa.La cara se me iluminó, Luka, quien se encontraba comiendo, notó el cambió de humor en mi rostro: “¿Qué pasó? ¿No qué tenías mucho sueño? ¿De qué te ríes?” Creo que mi sonrisa era lo bastante amplia porque también comenzó a sonreír, hasta dejó de comer cuando le conté el flashazo, el momento de lucidez que a mi cabeza había llegado: la idea era que “Macario” entrara en uno de los cajones del escritorio, tenía que permanecer quieto y en la espera de que el profesor Rivera dijera su nombre al pasar lista y entonces… ¡ZAS! Gritar “¡Presente!” al tiempo que sale del cajón; no sé si fue un buen argumento y toda la sarta de palabras confusas que Luka y yo decíamos al mismo tiempo o el hecho de que Miguel, aquel compañerito que repetía 1° de secundaria por tercera vez consecutiva con 14 años, 1.80 mts. de altura y unos 100 kilos de poder de persuasión, estuviera atrás de nosotros respaldando lo que explicábamos, pero “Macario” accedió contento a nuestro plan. 8:40 a.m. Macario se apresuraba a quedar quieto dentro del escritorio, Luka y yo vigilábamos, desde la ventana, al profesor.8:45 a.m. El profesor salió a paso veloz con dirección hacia el salón, el cual se encontraba en el tercer piso. Apresurado apareció en el corredor, seguíamos embobados en la ventana cuando con voz agitada dijo: “Niños entren ya, que vamos tarde en la clase”
8:46 a.m. “¡Se chingó el bóiler!”, es decir, ¡Valió madres! Ya no podíamos regresar, arrepentirnos, ya no estaba en nuestras manos, todo era cosa del destino. El profesor Félix Rivera se sentó en la silla, agitado sacó la lista y comenzó: “Alfaro Miranda Carlos…”, los nombres pasaban uno tras otro, paso el mío y creo que contesté por pura inercia. En eso viene el de “Macario” –me lleva ¿por qué no puedo acordarme cuál era su nombre?-. Silencio absoluto. Algunos compañeros se miran extrañados, algunos otros con una pinche sonrisita maligna en la cara, se escucha nuevamente el nombre y nada…
Cuando un estruendo sacude el escritorio a la vez que se escucha un grito (tan fuerte que juraría que tenía micrófono integrado) “¡PRESENTEEEEEEEEEeee...!” Y aparece “Macario” en escena, los ojos del maestro saltaron más que rana aplastada, jamás había visto una cara así y de repente ¡zácate! Como Condorito: hizo “¡Plop!” al momento de caer de espaldas con todo y silla. Nadie nos avisó que él era ¡¡¡cardíaco!!!
Habíamos provocado un paro cardíaco, Luka y yo nos paramos asustados y comenzamos a correr por todo el salón gritando “¡Lo matamos! ¡Lo matamos!”

3 Comentarios:

Anónimo dijo...

hola buena trama qida algunos dtalles d momentos como el cajon
dl scritorio

Anónimo dijo...

Me gusto tienes talento besos...

Anónimo dijo...

soy chiquis me gusto sigue asi y me sacaras de pobre...