TERROR EN LA RED Vol. 2

¿Me FiiRmAz El MeTroOo...?

Navegar en Internet implica una serie de riesgos importantes: iniciar sesión en Messenger, que te salude alguien aburrido del otro lado del monitor con la intención de hacerte plática, checar los 327 correos nuevos, darte cuenta que son correo cadena de esos que pesan cinco megas y seguramente de alguna presentación en Power Point acerca de algún milagro de la Virgen Olímpica de la Redención..., y si cuentas con amigos que tienen el mentado Metroflog ya te fregaste, porque tienes 300 correos con el mismo asunto: "Te invito a ver mi metroflog". Con suerte tendrás cinco correos de algunos buenos chistes.


El Metroflog es otro de los terrores en la red, ese sitio al que subes fotografías y cuyo objetivo principal es contar una historia, un día en tu vida, algo relevante, un momento. Aplica el dicho: "una imagen dice más que mil palabras", aunque en estos sitios hay algunas imágenes que te dejan sin palabras...

La gente sube imágenes sin sentido de equipos de futbol, prediseñadas, chistes... Aunque, como ya decía, son mucho más respetables que aquellas en las que aparece gente (fea) semidesnuda en poses muy comprometedoras.

Este sitio es un poco más público, no tiene restricción alguna, cualquiera puede publicar comentarios a diestra y siniestra. Los niveles de popularidad se miden por el número de comentarios al día que puedes tener, y es aquí donde los problemas inician, pues todo mundo se pelea por ser el primero en firmar, porque esperan que las firmas sean retribuidas. Pero no conformes con eso te atascan de "spam": el correo pidiendo -algunas veces rogando- que firmes "metros" de Dios sabe quién.

-Que onda, oye firmame mi metro porfis. (sic)
- ¿¿¿ ... ???

Es el inicio del contraespionaje casero, atentan contra la mente, es un bombardeo psicológico de grandes enemigos, que son todos tus parientes, conocidos y compañeros de trabajo. Te atacan por medio de imágenes, sonidos y comentarios. El querer publicar tu vida privada con fotos comprometedoras, arriesgarse a un comentario de mal gusto, y cómo no, después de los colores que escogen para decorarlo: amarillo tipo señal de carretera, rosa mexicano muy encendido, ¡con letras rojas! Es toda una proeza soportar más de cinco minutos viendo algo así y no quedar ciego.

Se atenta contra la salud mental de los cibernautas, que se exponen a la luz pública con fotos bochornosas, y una vez más caen en el yoísmo. No hay producción, imaginación, encima de todo te piden firmar su sitio y ahí estás, comprometida a pensar en los comentarios que vas a dejar, porque es tu amigo y ni modo de defraudarlo. Entonces decides hechar un vistazo a los otros comentarios y ¿qué encuentras? Comentarios estúpidos, absurdos, llenos de figuras y signos que entiendes por partes, firmas unineuronales de gente comentando por mero compromiso, a la que seguramente en tú vida has visto e intercambiado más de cinco palabras.



Las formas de escribir en estos sitios cada vez tiene menos sentido. A mí que me expliquen ¿por qué poner dobles letras? ¿Acaso es una forma de "enfatiizar" las palabras? ¡QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE!
Es una epidemia que cada vez ataca a más personas, y es que el escribir "azii, cambiiando las letraz, comiiendote laz palabraz, zólo es para ponerle en la madre al idiioma y la fonétiica como zii no exiistiieran reglas, y fueran hechas zólo para perder el tiiempo".

Visitar páginas molestas, de gente fea y semidesnuda, con colores vivos que no me permiten estar más de dos minutos porque puedes quedar con severos daños psicológicos, querer actualizar tu página con veintemil aplicaciones que te encuentras por ahí y se ven monas (no creo que mi LAN opine lo mismo al descargarlas), ya es demasiado trabajo para el colmo tener amigos que no se conforman con el Hi5 y abren Metroflog y te piden que los visites y comentes. No saben el trabajo que implica pensar en un comentario profundo e inteligente -o que al menos lo parezca- sobre una imagen que la mayoría de las veces no me dice absolutamente nada (por lo menos nada agradable o constructivo), aún cuando los demás comentarios parecen hechos con sólo dos neuronas... y drogadas.
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TERROR EN LA RED

¡No Me HaZ dEjAdOo CoOmEnT eN eL Hi5!

Ya estoy cansada de dar veintemil explicaciones y de recibir correo basura en mi bandeja electrónica a diario que sólo pertenece a dos remitentes: Hi5 y Metroflog. Sé que quizás piensen que soy un ser cibernéticamente antisocial, una ermitaña virtual, pero creo fervientemente que nadie debería dejar abierta la ventana de su intimidad.
-¡No me has dejado ningún comentario en el Hi5, eh!

Ese es un ejemplo de los tantos reclamos que más he leído en los últimos meses por Messenger, al igual que el montón de mensajes masivos en la página de inicio del Hi5 desde que entré en este inmenso mundo de las páginas personales y las redes sociales. Una vez que les contesto sobre mi postura ante estos sitios y sobre dejar un comentario o agregar a alguien, se ofenden, pero igual no quito el dedo del renglón ante mi opinión: estos sitios no están hechos para que la gente te atasque de mensajes, invitaciones y aplicaciones y cuanta mugre más aparezca, sino para compartir gustos, aficiones y quizás algún buen momento en tu vida.

Luka en alguna ocasión dijo acertadamente: "Yo no dejo comentarios por dejar, ni pido que la gente me deje uno ni mucho menos; cuando lo hago es porque los estimo y me nace hacerlo, del mismo modo las personas que me comentan".
Y es que, ¿para qué quieren que una escriba cosas cuando no te nacen?, ¿para dejar comentarios unineuronales, hipócritas y silvestres, como los que aquí pongo al azar y de los cuales seguramente hay miles?
"Hola, espero que seamos buenos amigos y tambien ahi te tengo como amigo principal! saludos y feliz fin de semana!"

"hola niñ@ como estas?? espero k zuper, y k cuentas??!"

"hOOOlaaa!!!! xikuel@ mm...ps graxias x tu cOmen ehhh!!!!!!!! ps aki andO devOlviendO TU cOmen y esperO tes muy mien mm... ps cuides muxO OK MM.. BEZOOZZ!!!"

"solo paze por aki a zaludarte" "Hola grax x l coomnt..! "

A mí nadie me convence de que "esos" son comentarios, no hay sentido en las palabras, son vacios, hipócritas, a leguas se nota que les da flojera escribir, no terminan las palabras.


Los Hi5 pueden dividirse de manera general en dos grandes grupos:

Aquellos que tienen colgado hasta el molcajete: por ejemplo, las catorce mil fotos, de las cuales el 98% es de los diferentes ángulos de su rostro, de frente, tres cuartos, de perfil, etcétera. Animaciones, videos de YouTube, slideshows y toda la bola de aplicaciones las cuales, por si fuera poco, tardan horas en cargar. Encima de todo, la reproducción de música en automático de alguna canción conocídisima (que por cierto como me c... pone de malas).


¡Caramba! ¿Cómo sabe esa gente si yo estoy escuchando música, o en algún lugar donde se debe guardar silencio? Y de repente, suena a todo lo que da alguna canción de reggeatón, banda o rock... Por favor tengan consideración, ¿por qué reggeatón? Entiendo que pueda ser su canción favorita... ¡pero no tiene todo el mundo la obligación de escucharla!


Entre los álbumes se incluye la clásica y desde ahora patentada "Foto para Hi5", que consiste en el perfil del rostro a tres cuartos, inclinando la cabeza y colocando la mano 45° hacia arriba, ojo coqueto, levanta una ceja, flash y ¡listo!



Aceptan a cuanto fulano se les aparece enfrente y después a pagar las consecuencias de tales actos, porque tienen atascado el correo de un solo remitente: info@hi5.com, con avisos sobre invitaciones para aplicaciones, sugerencias de amigos, comentarios de gente que les agradece el "add" y ahí están ellos escribiendo como locos y contestando comentarios vacios y sin sentido, por puro compromiso.

¿No es hora de decirles, de una vez por todas, que es absurdo el tener 2747 amigos y no conocer ni a cien de ellos? Acaso piensan seguir el consejo del cantante Roberto Carlos: "Yo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar!"??? ¡Pffff!

Los Hi5 pobres con fondo blanco: suelen tener fotografías de animes y caricaturas en el mejor de los casos, en otro la silueta predeterminada de un hombre -en azul- y de una mujer -en un tono naranja- según sea el caso. En muchos sólo hay tres fotografías que seguramente tienen años -algunas de la infancia feliz- ¡escaneadas!

No me quejo, muchas veces éstas son mucho más respetables que las de aquellos a los que no les importa perder la poca privacidad que les queda, optan por la auto humillación: fotos horribles como portadas de revista ¡es nefasto!, si uno de por sí ya está más que tirado al traste ¿por qué rematar? ¿por qué patear al hombre caído? Sólo es una muestra del poco aprecio que tiene la gente por sí misma, que exhiben lo peor de sí.



Una es quién paga las consecuencias, deberían estar prohibidos para algunas personas estos sitios, o por lo menos mandar un mensaje emergente antes de abrir esa página: "El siguiente sitio puede dejar cicatrices emocionales profundas, entre bajo su propio riesgo" Es una foto que se va a exponer al público, ¡por favor tengan en cuenta eso! Por lo menos busquen una foto decente.



Hacer caras al tomarse una foto, yo sé que es díficil resistirse -he pasado por eso- pero hay unas que no tienen el menor perdón, sí, sacas la lengua o alguna cara chistosa, tal vez no te la toman en el mejor momento, parece que existe gente que aún no sabe eso... ¡Por favor! Uno escoge entre un gran portafolio la foto que se va a subir, que sea graciosa, mas no que ofenda.


¡¿POR QUÉ FOTOS PSEUDOROMÁNTICAS?! ¿Cuál es su concepto de romanticismo? Eso no es ser romántico, no tengo más que decir: "rompen en mil pedazos al romanticismo, ¡que manera de darle en la mad$#% al amor!









La clásica foto de la botella, de la copa, las borracheras, lejos de ser alcohólicos anónimos son un nuevo gremio: "borrachos conocidos". La gente se está volviendo exhibicionista. ¿Por qué ponerse el precio? Se etiquetan solos, una imagen dice más que mil palabras ¡Juzgue usted! (después de ver esta imagen, la inspiración se me fue intempestivamente...)







[continúara...]

...Las faltas de ortografía, el golpe mortal a nuestro idioma, a la vista, el "yoísmo" ¿Qué nos espera? El metroflog, el contraespionaje casero, atentan contra la mente, es un bombardeo psicológico de grandes enemigos, que son todos tus parientes, conocidos y compañeros de trabajo. Donde te atacan por medio de imágenes, sonidos, comentarios...
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CON EL CEÑO FRUNCIDO

En casa existe el miembro de la familia que siempre quiere contestar todas las llamadas, aquél que tiene síndrome de recepcionista o de emplead@ de telemarketing. El trabajo ideal para este miembro de la familia es en Locatel, el problema es que ni los recados saben dar bien y a tiempo, o nunca apuntan nada.

Pues resulta que yo soy ese miembro de la familia. Es que es algo incontrolable, algo que simplemente se da. Es como en automático: escucho el teléfono sonar y me levanto como bólido gritando "yo contestooooo", "yo voooy". No dejo que suene más de dos veces, es una regla. Paso por encima de todo sorteando obstáculos y me siento frustrada cuando suena más de lo debido.

Y esa mañana hubiese no querido ser yo quien contestara ese teléfono. La llamada que recibí juro que en mi vida la hubiera adivinado, ni siquiera esperado, fue totalmente sorpresiva. Me encontraba desayunando muy amenamente, fin de semana aburrido en casa de la abuela, había sido la última en desayunar y me estaba tomando mi tiempo, cuando entró la llamada.

"Yo contestooooo"- me paré más rápido que una bala. Sonó una segunda vez y contesté.
-¿Siii?-¿Bueno? ¿quién habla?- decía del otro lado una voz angustiada.
-¡Yoooo! ¿quién más va a ser?- no puedo evitar decir estúpideces por teléfono.
-¿Ema?
-¡Sí!
-Habla tu abuelo.
-¡Ahhhh holaaa! ¿cómo estás? ¿qué haces?- tan aburrido era mi día que estaba dispuesta a platicar de cualquier cosa.
-Bien, nada, nada aquí trabajando- decía angustiado.
-¡Qué bien! Y dime, ¿qué dice el trabajo hoy? ¿No es un poquito temprano aún? ¿Estás aburrido, por eso marcaste?- en mi caso estaba bastante aburrida.
-Hija, llevo prisa como para ponerme a contestar tus preguntas- me dijo un tanto enojado- Dime ¿quién esta en la casa?
-Ya nadie, todos se fueron a trabajar, sólo yo, ¿por? ¿Se te ofrece algo
-Mmmm... mmmmm- murmuraba un poco nervioso.
-Ay, abuelo, ya dimeee, que me tienes preocupada- ese asunto comenzaba a desesperarme.
-Bueno, mira, lo que pasa es que...- silencio- es que... es que...
-¿Qué? ¡ya suéltaloooo!
-No quiero que digas nada, porque me entero que alguien sabe lo que te dije y olvídate de estar en el testamento- me advirtió seriamente.
-Mmm... está bien, te lo prometo. Ahora sí dime ¿qué te traes?
-Bueno, mira, lo que pasó es que se chorrearon mis frenos...- dijo sumamente preocupado-
-¡Ay, no me digas! ¿Te accidentaste? ¿Pasó algo grave? ¡Contestaa!- exclamé muy preocupada.
-¡Pendeja!- me gritó furioso- ¡Necesito un pinche pantalón!
-¿Por qué?- pregunté extrañada- ¡ya me hice bolas! ¿No que se te chorrearon los frenos?
-¡Con una chingada! ¡haz lo que te digo!
-Abuelo, pero quiero saber si estás bien. Dime, ¿no chocaste contra nada?, ¿te cortaste?, ¿estás herido? ¡Dime!- hubo un largo silencio y después la noticia...
-¡Me cagué!
-¿Cómo que te ca...? ¿Quéeee...?- estaba a punto de gritar.
-¡Que te calles! Tú sólo haz lo que te digo.
Colgó...
Quedé perpleja, no sabía qué hacer, ni siquiera estaba segura de lo que había escuchado. Colgué el teléfono. No alcanzaba a comprender qué era lo que sucedía. ¿Había escuchado bien? Decidí no pensar más y llevar lo que me había pedido. Después de todo él sabía por qué lo pedía.

Así, presurosa, llegué hasta su trabajo. Cuando lo vi sentado en el cofre del carro me acerqué y noté su cara de angustia. Traté de no verme muy preocupada, aunque me comiera la curiosidad por dentro. Me hizo una seña para acercarme a él, le di el encargo, lo tomó presurosamente y me ordenó que me marchara. Su expresión era un juego de sentimientos entre la angustia, el enojo y un dejo de frustración. Fue ahí cuando me di cuenta de todo... "¡Se le habían chorreado los frenos!

No pude evitar sonreír mientras asentía con la cabeza. Me dio una de esas miradas que lo dicen todo: "Ríete, sólo ríete y ya verás cómo te va". Por lo cual conservé la calma hasta que al dar media vuelta mi sonrisa se hizo más amplia y al subir al auto solté la carcajada como pocas veces en mi vida.
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EL PAN NUESTRO DE CADA DIA

Algunas veces nos encontramos ante distintas situaciones en las que llegamos a perder la poca humanidad que nos queda. En esta ciudad, y para como están los tiempos, cada quién ve para su santo. Basta con ver el transporte público en las horas pico: no cabe ni un suspiro. Pero no, la gente a "wbo" quiere entrar, porque ya se le hizo tarde para llegar al trabajo o escuela.

Inconformes con la rutina diaria, buscan un pretexto para descargar ese estrés que almacenan día a día, a la menor provocación atacan. Normalmente todo es por medio de muy malas palabras y puede ocurrir en cualquier lugar.


-¡Hágase para allá que quiero entrar!- exclama un hombre apurado tratando de entrar en un vagón del metro. (son las 7:00 am)

-¿¡Qué no ve que no cabemos!?- dice muy enojado otro. Claro, como él se encuentra adentro le vale. -¡Mta! Si no te parece pues comprate tú pin(#3 carro.

-¿No ve que voy tarde?

-¡Párate más temprano entonces, no es mi culpa que te levantes tarde!

El hombre que se encuentra afuera comprende que será inútil discutir, la única solución posible es entrar por la fuerza; además está comprobado que el ser humano comparte una propiedad con los líquidos: toma la forma del recipiente que lo contiene. Empuja fuerte a todos los que ya se encuentran dentro, los pisa, e incluso, queda recargado en algunos de ellos... las puertas se cierran tras algunos minutos -los cuales parecen pasar bajo el agua, porque se hacen eternos-. El vagón avanza mientras se dirige no sólo a una estación más, sino una nueva escena.
La semana pasada salí a comprar el pan, era la hora pico para comprar, la operación debía ser efectuada rapidamente porque me encontraba estacionada en un zaguán de esos "NO estacionarse. Se ponchan llantas gratis", así que no había lugar para contratiempos.

Entré a las 7:30 pm en punto, tome una charola y unas pinzas, justo cuando llegue al cajón de los bolillos me di cuenta de que estaba vacío, no había más que morusitas de pan. La sorpresa apareció en mi rostro, contuve mis prisas y me dirigí hacia el encargado de la caja registradora para preguntar:

-Disculpe, ¿no sabe a qué hora van a estar listos los bolillos?
-Uyyy, como en unos 20 minutos y es la última orden del día.

Era demasiado el tiempo de espera, la gente comenzó a llegar. Pronto ya había un chi/&%$!@ de personas, todas esperaban lo mismo que yo, el codiciado pan. Pasé a un estado de desesperación: pinzas y charola en mano veía pasar uno a uno los minutos, miraba hacia el corredor, donde se encuentran los hornos, con la esperanza de ver aparecer las charolas llenas de pan.

A cada minuto que pasaba llegaba más gente. Todos se arremolinaban junto al cajón, se veían unos a otros con fingida cortesía, me miraban y la indiferencia les contestaba cortantemente. Pensaba en meterle su pellizcada a dos que tres con las pinzas si me querían arrebatar el pan. Ni madres (no es una frase que yo use, pero ese día estaba muy molesta y me salió del corazón), yo había llegado primero. Pellizcos en sus partes nobles, "pellizco, vuelta y suelto" "pellizco, jalo, vuelta y suelto".

Más de 20 minutos ya habían pasado y nada. Ese lugar ya era un tumulto de gente, parecía que regalaban algo. Temía por las llantas del coche, pero si me movía de mi puesto en la trinchera, se iría al carajo todo el tiempo perdido. Ya no había otra salida: esperar en pie de guerra hasta el final. Tras 10 minutos más de espera, salió el pan y fue entonces que la cacería comenzó.

La gente se avalanzó como leones sobre él y al ver esa reacción yo perdí también toda mi cortesía. Sin pensar dos veces, literalmente me lancé y jalé una de las charolas para sacar pan. Al momento de tomarla tres bolillos cayeron en manos de un tipo que se encontraba enfrente de mí, él no se dio cuenta, pues estaba muy concentrado tratando de ganarle el pan a otros. Con todo el descaro del mundo exclamé: "éstos son míos", al tiempo que tomaba con las pinzas el pan para pasarlo a mi charola.

La gente se acababa de volver loca, cada vez quedaba menos racionalidad. Cuando vi ya no había más que una charola completa. Más tardé en reaccionar que la gente en avalanzarse sobre esas últimas piezas de pan. Cegada por la prisa, miré de reojo al tipo frente a mí. Aún estaba distraído consiguiendo su pan y como a mí sólo me faltaban otros dos bolillos para cubrir mi cuota y largarme de ahí, vilmente me los "apañé", y entonces, con la tranquilidad de quién nada debe, fui hacia la caja dejando al pobre hombre pelear por los bolillos.

Huí lo más rápido que pude, consciente de que por un instante caí en el salvajismo de esta ciudad.
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