DEME PRECIO JOVEN

Vacacionar es mucho más que simplemente salir a disfrutar de unos días libres, descansar, pasar un rato agradable... Es algo más que eso, se convierte en un estilo de vida y el estilo de vacacionar depende de un factor determinante: la personalidad del sujeto a vacacionar. Los individuos que suelen aprovechar las vacaciones de los niños y se mueven en excursiones. Este grupo en lo personal es el que más llama mi atención, pues normalmente se muestra o aparenta amplia experiencia sobre viajar.


-¡'Ira, ese de ahí es el mar!

-¡Ahhh, se ve bien azul.

Así son esas personas que salen con poco menos que lo indispensable de sus casas, aun cuando no tengan dinero, no desaprovechan ninguna temporada, gustan por lo extremo, es por esta razón que en algunas ocasiones salen con el sueldo de la quincena que está corriendo, para averiguar después, al regreso, cómo le harán para pagar las deudas.

Su kit de playa se compone de una súper bolsa, que ocupa medio asiento, bronceador, silla plegable, toalla, pareo y, en algunos casos, cangureras.

En el caso de los hombres la camisa suele ser blanca de algodón, escotada, lo que les permite mostrar el pelo en pecho, aquel que aunque no lo parezca tiene un uso muy útil: atrapa morusitas -cuando comen todas quedan atrapadas en el "pelambre"- todo esto sin el menor sentido de la estética e higiene.

Sándwiches blandos por el sol, sudando en la bolsa, el termo de agua y, claro, la bolsa de mandado que ostenta la leyenda "Pollería el Güero".

Tampoco faltan los patrocinios en las gorras, como constructoras, refrescos, tiendas de pinturas, etcétera. Los cadenones de oro con la cara de Cristo (llevan 7 kilos de oro al cuello y aún así pueden flotar -bueno, con tremenda panza no tendría por qué sorprenderme).

Llevan el estéreo a todas partes, lo colocan sobre la mesa y lo hacen sonar a todo lo que da. ¿Por qué no optan por los audífonos? Dejen de aturdir a la playa con sus gustos musicales -los cuales, por respeto a los lectores, prefiero no mencionar-.

Algunas señoras con hijos en edad de merecer enseñando los jamones muy orgullosas, acompañadas de una rosa despintada en el hombro (en el mejor de los casos) o a un gordo con un tatuaje en tinta azul, de esos muy caseros de algunas iniciales.

Los que traen el pelo amarillo, que tienen el descaro y cinismo de afirmar que es por el sol. Quieren ser rubios y se ponen agua oxigenada y no se acercan ni remotamente al clon región 4 de David Beckham. El clásico niño Brayan, con 11 años, flequito y colita de pelo decolorada... las sombrillas de Coca-Cola, su bisutería de plástico en colores muy vivos como verde pistache, rosa muy mexicano, fucsia... tienen miles de pulseras, collares, súper anillos -resulta imposible hundirse con tanto plástico.

Toman mucho sol para presumir sus vacaciones y siguen tomando sol así esten como llanta -en toda la extensión de la palabra- no les importa dormir como caballos, parados y todos acartonados. Claro que ellos pasean con suma seguridad por las calles, en sandalias y calcetines, rojos como camarones y con las típicas trencitas, bobeando de un lado a otro sin la menor preocupación. Su cara los delata, ya que no la pueden mover de lo achicharrados que están.

Buscan los mercados para comer o algunas tiendas para hacer las compras: varios cartones de leche, paquetes de galletas y uno o dos six de cervezas como minímo, y al final de su primer día se dirigen al hotel a rentar una habitación, con la falsa esperanza de encontrar un precio bajo por la hora y con toda la disposición de regatear.

-Deme precio joven, ándele pa' que rente algo.

-Lo siento, esos son los precios no podemos bajarlos.

-Ahhh, mirá como eres, no seas malo, échame la mano.

-Venimos desde lejos, imagínate los chavitos, cómo se van a dormir en la calle.

El verano se irá y con él los vacacionistas, pero esta historia se repetirá la próxima temporada de descanso escolar, o si ocurre primero, en algún puente largo; al final siempre tendrán algo que empeñar, todo sea por pasar un rato "agradable" en compañía de la familia, pues lo bailado ¿quién se los quita?

"Más vale pedir prestado que no vacacionar"

Así es este grupo de personas, preparan sus vacaciones, hacen la comida con anticipación, llenan la hielera devotamente, llevan lo último en música, preparan su maleta con varias bermudas y ropa ligera, lentes de sol, pero desgraciadamente les es imposible reservar una habitación o por lo menos ahorrar un poco de dinero para tener unas vacaciones medianamente respetables.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

¿1 o 2 six como mínimo? ¡Son 6 o 7 como mínimo! ¡Esta clase de vacacionistas toman más cerveza que leche! Nota curiosa ¿que pasa cuando un vacacionista no tiene de donde sacar dinero para las chelas? ¡Vamos al Monte de Piedad! La gran mayoría de bienes que tiene esa empresa proviene justamente del dinero por las vacaciones. ¡Vamos al monte y aplicamos el nacapulcazo!

Atte.

Salmón