Hay días en los que me invade un sentimiento de libertad, de estar en movimiento, de salir, sentir que puedo estar en cualquier parte y al mismo tiempo no pertenecer a ningún lugar, de conocer nuevas personas... ganas de perderme para al final encontrar algo nuevo en mí, algo que antes de salir de viaje no sabía o no existía. Me gustan los viajes largos, aquellos que te permiten caminar tranquilamente por las calles y disfrutar de ese ambiente extraño que tienen los lugares nuevos, adaptarte al clima, las costumbres. Viajar por largo tiempo sin saber cuando volverás es empezar, y viajar solo te da la oportunidad de encontrarte.
Recuerdo mi primer viaje sola, fue a los 15 años, veinte días en la Riviera Maya en compañía de mi amigo Yorch. Aprendimos que si nos lo proponemos podemos acabar en siete días con la autoestima de una niña, con la vida de una tortuga de más de 30 años, la paciencia del personal del hotel y sobre todo que el ajedrez no es el mejor juego para conservar un amigo. Un viaje marca un momento en la vida, hay un antes y un después, existen viajes que inicias sin saber cuando terminarán. Es a través de un viaje largo que te encuentras, te conoces a ti en distintas situaciones, tus horarios y tiempos cambian, costumbres... incluso los niveles de tolerancia. Eres uno distinto en cada lugar. Viajar te permite volver a causar la primera impresión, viajar esta lleno de nuevas impresiones.
El viajar te brinda la oportunidad con el tiempo de no estar lejos, lejos ¿de qué o quién? ¿De casa, de tu familia? La capacidad del ser humano para adaptarse al cambio, física, mental y emocionalmente, crear lazos de amistad de la nada. ¿Qué es irse? ¿Qué es quedarse? Atarse cuando el alma es libre, dejar de sentir la libertad de poder ir y venir, de poder ser y volver a ser. "Para qué crearnos ataduras, si la vida no nos ha atado a nada, ni a nadie".
¿Qué es lo que motiva a salir? Andar de un lado a otro, tal vez es el sentir que hago mucho aún cuando no hago nada, romper con la rutina, buscar lugares que inspiren a escribir, vivencias que ocurren en este nuevo viaje, ampliar lazos sociales, tradiciones, lugares interesantes por descubrir, tal vez es un poco de eso o simplemente saber que la vida no es una línea recta, no es ser una animalito detrás de un escaparate.
Un animal en cautiverio se encuentra confiado porque vive con horarios de comida y hábitos. El ambiente es el mismo, las situaciones están limitadas, te ven los compañeros del trabajo, los amigos de toda la vida, tu familia, quizás una o dos personas nuevas en el día, todo ocurre tranquilo y hasta cierto punto seguro, todo detrás del vidrio del aparador de tu vida.
Hace dos años este animalito decidió salir del aparador, cambió la seguridad de una base por la incertidumbre que es vivir y quedó maravillado con lo que era capaz de hacer y recorrer, de estar del otro lado del aparador. Tal vez los ambientes, la gente y los escenarios al final en esencia son lo mismo, pero la intensidad de cada momento vivido no es ni remotamente parecido a la vida sedentaria. Como dije, cada viaje marca el fin y el inicio de una etapa. La última vez que sentí el miedo a la incertidumbre del futuro fue hace ya dos años y ahora me viene a la mente que está a punto de dar vuelta a la hoja e iniciar una nueva historia.
El 25 de este mes, Luka tomará su maleta y volará a donde por ahora no me está permitido revelar. Descansará en el hotel después de un largo recorrido y el domingo 26 de octubre comenzará de cero, del otro lado del vidrio. Causará la primera impresión y vivirá la experiencia de estar a nivel de cancha. Y yo, del otro lado del mundo, ahí estaré ansiosa de oír su narración.
Hoy cierro agradecida y feliz este ciclo con una frase que hace un tiempo Luka me escribió por Messenger: "Beginnings are scary, endings are usually sad, but it's the middle that counts the most".
¡Buen viaje LUKA!
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Recuerdo mi primer viaje sola, fue a los 15 años, veinte días en la Riviera Maya en compañía de mi amigo Yorch. Aprendimos que si nos lo proponemos podemos acabar en siete días con la autoestima de una niña, con la vida de una tortuga de más de 30 años, la paciencia del personal del hotel y sobre todo que el ajedrez no es el mejor juego para conservar un amigo. Un viaje marca un momento en la vida, hay un antes y un después, existen viajes que inicias sin saber cuando terminarán. Es a través de un viaje largo que te encuentras, te conoces a ti en distintas situaciones, tus horarios y tiempos cambian, costumbres... incluso los niveles de tolerancia. Eres uno distinto en cada lugar. Viajar te permite volver a causar la primera impresión, viajar esta lleno de nuevas impresiones.
El viajar te brinda la oportunidad con el tiempo de no estar lejos, lejos ¿de qué o quién? ¿De casa, de tu familia? La capacidad del ser humano para adaptarse al cambio, física, mental y emocionalmente, crear lazos de amistad de la nada. ¿Qué es irse? ¿Qué es quedarse? Atarse cuando el alma es libre, dejar de sentir la libertad de poder ir y venir, de poder ser y volver a ser. "Para qué crearnos ataduras, si la vida no nos ha atado a nada, ni a nadie".
¿Qué es lo que motiva a salir? Andar de un lado a otro, tal vez es el sentir que hago mucho aún cuando no hago nada, romper con la rutina, buscar lugares que inspiren a escribir, vivencias que ocurren en este nuevo viaje, ampliar lazos sociales, tradiciones, lugares interesantes por descubrir, tal vez es un poco de eso o simplemente saber que la vida no es una línea recta, no es ser una animalito detrás de un escaparate.
Un animal en cautiverio se encuentra confiado porque vive con horarios de comida y hábitos. El ambiente es el mismo, las situaciones están limitadas, te ven los compañeros del trabajo, los amigos de toda la vida, tu familia, quizás una o dos personas nuevas en el día, todo ocurre tranquilo y hasta cierto punto seguro, todo detrás del vidrio del aparador de tu vida.
Hace dos años este animalito decidió salir del aparador, cambió la seguridad de una base por la incertidumbre que es vivir y quedó maravillado con lo que era capaz de hacer y recorrer, de estar del otro lado del aparador. Tal vez los ambientes, la gente y los escenarios al final en esencia son lo mismo, pero la intensidad de cada momento vivido no es ni remotamente parecido a la vida sedentaria. Como dije, cada viaje marca el fin y el inicio de una etapa. La última vez que sentí el miedo a la incertidumbre del futuro fue hace ya dos años y ahora me viene a la mente que está a punto de dar vuelta a la hoja e iniciar una nueva historia.
El 25 de este mes, Luka tomará su maleta y volará a donde por ahora no me está permitido revelar. Descansará en el hotel después de un largo recorrido y el domingo 26 de octubre comenzará de cero, del otro lado del vidrio. Causará la primera impresión y vivirá la experiencia de estar a nivel de cancha. Y yo, del otro lado del mundo, ahí estaré ansiosa de oír su narración.
Hoy cierro agradecida y feliz este ciclo con una frase que hace un tiempo Luka me escribió por Messenger: "Beginnings are scary, endings are usually sad, but it's the middle that counts the most".
¡Buen viaje LUKA!