SOÑAR ES UN CONSUELO PARA EL ALMA

Se dice que lo que uno sueña son experiencias que se viven durante el día, durante nuestra vida. O, como diría algún psicoanalista famoso, son deseos reprimidos del inconsciente. Sin embargo hay sueños tan nítidos que se confunden con la realidad. Éstos, normalmente, son un consuelo para el alma. Es entonces cuando una película se forma en nuestra mente, una historia corta y concreta, con un principio y un misterioso e inconcluso "final" que se repite una y otra vez.

Ha pasado mucho tiempo de eso, y ahora yo me pregunto si fue real. He oído este sueño desde hace ya unos años, ya no recuerdo cuándo fue la primera vez. Han sido tantas veces que se ha convertido en una historia, en un cortometraje. Es uno en blanco y negro, ya esta un poco gastado de tanto que lo he reproducido, el sonido no es el mejor, pero no quiero desecharlo.

No hay backstage, no tengo escenas inéditas, ni material extra. No tengo ni la certeza de quién lo produjo, si el cerebro o el corazón. Un clic mental al botón play y la historia comienza a correr:

"Es una fría noche de enero, el año puede ser cualquiera, el dolor es el mismo. Ahí está profundamente dormida, ha sido un día muy pesado, entre la escuela y el trabajo no quedan ganas para nada. Piensa en su padre, quien desde hace unos días está en el hospital. Hoy no tuvo tiempo de verlo, llegó a casa y apenas pudo cenar. Las ganas de dormir y descansar eran más fuertes. Dejó toda la comida en la mesa.

Entrada la noche, una imagen llegó a su mente, un sueño extraño: sueña que esta dormida, que está soñando. Afuera está el perro, un doberman sentado como todos los días frente a la puerta principal. Desde que su amo enfermó está a la espera del regreso. Escucha sus pasos inquietos, va de un lado a otro, está nervioso y jadea desesperadamente. Ella está confundida, no sabe cuál es el sueño y cuál la realidad.

Silencio absoluto, la noche vuelve a ser tranquila, el sueño es absurdo -soñar que duermes-. Lo mejor es no soñar, no gastar energías... Súbitamente el perro vuelve a dar pasos acelerados, se oye desesperado, jadea de manera muy agitada, lanza pequeños aullidos, se percibe su angustia en el aire y en cada gemido una dolorosa tristeza.

La puerta se abre, por unos segundos la mujer se encuentra confundida entre el sueño y la realidad. Alguien entró a la casa, puede sentir la presencia. No quiere despertar, no sabe si ya está despierta. Es aquí cuando todo sucede, unas voces se escuchan, no encuentra género en ellas. En realidad desconoce si escucha las voces o tan sólo las palabras.

- Creo que están dormidos.

- Mejor vámonos, hay que dejarlos descansar, llevan toda la
semana en el trabajo y escuela.

Las voces desaparecen, el perro por fin se calma, ella deja de soñar, o quizás por fin se quedó dormida, quién sabe. Unas cuantas horas después despierta, aún esta cansada pero tiene hambre, sale al comedor. La comida del día anterior ya no está, revisa en el refrigerador. Tampoco hay nada. La puerta principal apenas y está entrecerrada -la noche anterior su esposo la cerró con llave-. Recuerda el sueño, parecía real. El télefono suena..."


Sábado 4 de enero, la mujer se levantaba para desayunar e ir a visitar a su padre al hospital cuando recibió la noticia: él había muerto. Alrededor de las 4 de la madrugada se quedó dormido para siempre. La comida en la mesa había desaparecido, la puerta se encontraba abierta, la negación ante la noticia estaba a flor de piel. Fue entonces que apareció el vacío, ese agujerito que se siente dentro de uno cuando una parte de la vida se va.

Puedo dar muchas explicaciones a lo que sucedió. Explicaciones lógicas, racionales, pero puede ser que no quiera hacerlo, porque simplemente quiero creer que lo que sucedió es real, porque... hoy, ventitantos años después, mamá sigue sin saber qué hacer con ese agujerito, y guarda el único consuelo de que él, ese hombre que es mi bisabuelo, esa fría madrugada de enero la muerte le dio permiso de despedirse.

6 Comentarios:

Anónimo dijo...

Puede tener muchas explicaciones este suceso pero como dices preferible creer que la muerte dio la oportunidad de despedicer puesto que el creer esto es un consuelo que deja

Aunq estuvo corta estuvo bn narrada al mens vale la pena las 48hrs q te qedas sentada frente al monitor

Anónimo dijo...

esto duele todavia como si acabara de pasar como el primer dia

Anónimo dijo...

Me gusto, misteriosa e interesante

Anónimo dijo...

Wooooow ahora me has sorprendido muy buena historia, aun sigo con esa intriga de quien fue a quien escucho mamá y la redacción excelente por no decir que perfcta.

Anónimo dijo...

tienes mucho potncial para explicar los sucesos y darle mucho interes a los hechos, suaveee vas bien,si se despidio, es mi opinion personal

Anónimo dijo...

claro que pienso que se despidio no podia irse sin verla por ultima vez, y ese es su mayor tristeza su mayor dolor, y asu vez su mejor consuelo