Viernes por la tarde en algún lugar de esta irónica ciudad. En el restaurant "El Cazador" un grupo de trabajadores están haciendo el aseo del lugar para dar paso a abrirlo. En el interior se encuentra uno de los meseros arreglando la señal de la TV, para poder ver el partido Alemania - Brasil, los intentos son inútiles. El dueño del lugar está sentado en una de las mesas comiendo. Por fin parece ser que Daniel "El Tigre" encontró la causa de la interferencia, se dirige a Don Sergio.
Daniel.- Don Sergio, lo que tenemos que arreglar es la antena de aérea.
D. Sergio.- (molesto) ¡Cabrón! ¡Eso me lo hubieras dicho antes de que me sentara a comer!
Daniel.- (encogiéndose de hombros) Bueno, pues si quiere ahorita subo y lo arreglo.
Sergio.- (irónico) ¿O qué pendejo quieres que te ayude? Si quieres lo hago ¡yo! Un día me voy a morir y nadie va a hacer nada
Daniel.- ¡Órales! Vamos a poner esa antena
Don Sergio y Daniel suben a la azotea y comienzan a mover la antena. En la planta baja, Lalo, el cocinero, grita:
Lalo.- ¡Ahí... No, a ver, muévale otra vez...! ¡Ahí! No, ya no, déjelo como la última vez, ¡Ahí! !No ya la regó otra vez!
D. Sergio.- (tirando la antena al piso, molesto) Mira cabrón, quítate de pendejadas, lo que tenemos que hacer es una antena más grande, algo así como una extensión, buscate un palo para hacer más larga esta madre y así agarre.
Daniel levanta del piso un palo de escoba y se lo muestra a Don Sergio
Daniel.- A ver Don Sergio chéquele, éste se ve bueno
D. Sergio.- (Moviendo la cabeza en un gesto afirmativo) Así mero cabrón, si nada más tienes la pinche cara, ahora, mira, súbete a la barda, y haces la extensión, yo desde aquí te agarro de las piernas
Obediente, Daniel se monta en la barda, que da a la avenida y se encuentra a aproximadamente ocho metros de altura y hace una señal a Don Sergio para que éste le pase la improvisada extensión de antena, Don Sergio lo sujeta de las piernas
D. Sergio.- (Se recarga en la barda)Ponte buzo cabrón, no te vayas a caer, que te haces mierda
Daniel maniobra su extensión, la cual debido a lo largo se tambalea de un lado a otro, la incómoda posición y el movimiento incalculado de la antena ocasionan un movimiento instintivo en el cuerpo en busca del equilibrio y la antena llega a rosar los cables de alta tensión, cuando se escucha:
Lalo.- (Con emoción)¡Ya! ¡Ya! ¡Ahí quedó Don Sergio!
Al término del grito, un fuerte chasquido inunda el lugar, al tiempo que la luz en el restaurant baja considerablemente. Daniel recibe una descarga eléctrica, lo que provoca que él y Don Sergio salgan disparados por la fuerza de la alta tensión, quedando tirados en la azotea del restaurant, a unos cuantos metros de la barda.
Lalo.- (Haciendo zapping) Don Sergio, ¿qué chingados está haciendo? No nada más descompuso la tele sino hasta la luz, nos anda madreando! (preocupado) ¿Don Sergio, qué pasa?
D.Sergio.- (Enfurecido)¡Cállate pendejo! ¡tráete huevos y aceite, que ya nos achicharramos.
Lalo se queda totalmente blanco del susto e inmediatamente entra a la cocina, en busca de los tan pedidos huevos
Lalo.- (Desesperado) Ándale Cecilia, tráete el aceite que creo que Don Sergio se achicharró allá arriba, pero córrele! Y tú, Laura, habla a la casa, avísale a la señora lo que pasó, (mirando al cielo)¡Ayy Dios, la que se nos va a armar!
Sube apresuradamente y al salir a la azotea encontró a Don Sergio tirado en el piso con los brazos estirados, la piel totalmente desprendida y Daniel desmayado a un costado.
Lalo.- (LLevándose las manos a la cara, como muestra de sorpresa) ¡Ay Don Sergio, qué está haciendo?
D.Sergio.- (Hablando con dificultad) Cállate hijo de la chingada! ¿Qué no estás viendo? ¡PENDEJO! ¡Dame el pinche aceite! Y fíjate qué tiene ese pendejo del tigre!
Lalo y Cecilia, quien se encuentra llorando desconsoladamente, corren a socorrer a Daniel
Lalo.- (insistente) Don Sergio, pero dígame, qué fue lo que pasó? La duda me carcome
D.Sergio.- (Gritando, con los brazos extendidos) Hijo de tu pinche madre, qué ganas tengo de ponerte unos madrazos para ver si así se te quita lo pendejo y lo pinche chismoso
Paz entra a escena muy agitada, los paramédicos entran detrás de ella, con certeras maniobras son trasladados a la sala de urgencias del hospital mas cercano
Dos días después, un Don Sergio es dado de alta en el hospital y regresa ese mismo día al restaurant, donde sus amigos lo acompañan en la recuperación de aquel incidente, lleva las manos y la cara vendadas por las curaciones que le han hecho, con sólo unos pequeños orificios en ojos, nariz y boca... ríe acaloradamente después de aquel chiste. Entra a escena Lalo después de resolver la duda de un raro olor que percibía ya desde hace un rato
Lalo.- Don Sergio, creo que hay una fuga de gas
D. Sergio.- A ver muchachos vamos a ver dónde está esa fuga
El grupo de amigos se levanta y se dirigen a la cocina, Sergio mira e inspecciona detalladamente el lugar.
D. Sergio.- (sonríe) ¡Ahí está! Es en ese tubo
Bomboni.- (riendo) ¿Cómo crees, que así nada más vas a saber dónde esta la fuga?
Todo el grupo comienza a reír
D. Sergio.- ¡¿No me crees cabrón?! (señala al tubo, mientras retrocede dos pasos) Mira, pon mucha atención en ese tubo, una pequeña línea azul se ve ahí
Bomboni.- (desafiante)¿Y eso qué? Eso no nos dice nada
D. Sergio.- (enojado, con la cara como enmascarado voltea a ver a Bomboni)¿Cómo madres no? Eso es gas y ahorita te lo puedo demostrar
Todos sueltan tremenda carcajada, lo que esperan es la clásica forma de probar una fuga de gas: agua con jabón, cuando Don Sergio exclamó muy serio:
D. Sergio.- A ver pinche Lalo tráete los cerillos cabrón
Lalo.- (confundido)¿Para qué los quiere Don Sergio?
Extiende la mano con los cerillos
D. Sergio.- ¡No digas Pendejadas!
arrebata los cerillos de la mano del cocinero cuando éste sale corriendo
Lalo.- (asustado) ¡Vamos a explotar!
Don Sergio saca uno de los cerillos y lo coloca en posición para encender
D. Sergio.- Entonces qué cabrones, hay o no hay fuga en este tubo? ¿Quién dice no?
Bomboni.- No chingues cabrón, ¿a poco si vas a encender el cerillo?
D. Sergio.- Yo dije que les demostraba que aquí esta la fuga
En la barra del restaurant se encuentra Paz, quién acomoda la cristalería, Lalo se dirige hacia ella horrorizado
Lalo.- (apresurado) Córrale Doña Paz que ya Don Sergio va a checar la fuga con unos cerillos!
Paz entra corriendo a la cocina
Paz.- ¿Qué demonios vas a hacer? No acabas de salir de una cuando ya vas a entrar en la otra, si te quieres matar, hazlo tú solo, ¡dame eso cerillos!
D. Sergio.- Es que estos cabrones no me creen, ahorita les voy a demostrar a los pendejos
Paz.- (le arrebata los cerillos)Trae acá esos cerillos y ¡vete al cabrón tú solo!
Bomboni.- No Sergio, no tienes madre!
Sapo.- Casi me da diabetes
D. Sergio.- (suelta una gran carcajada) ¿No que no, cabrones?
SE CIERRA EL TELÓN
Daniel.- Don Sergio, lo que tenemos que arreglar es la antena de aérea.
D. Sergio.- (molesto) ¡Cabrón! ¡Eso me lo hubieras dicho antes de que me sentara a comer!
Daniel.- (encogiéndose de hombros) Bueno, pues si quiere ahorita subo y lo arreglo.
Sergio.- (irónico) ¿O qué pendejo quieres que te ayude? Si quieres lo hago ¡yo! Un día me voy a morir y nadie va a hacer nada
Daniel.- ¡Órales! Vamos a poner esa antena
Don Sergio y Daniel suben a la azotea y comienzan a mover la antena. En la planta baja, Lalo, el cocinero, grita:
Lalo.- ¡Ahí... No, a ver, muévale otra vez...! ¡Ahí! No, ya no, déjelo como la última vez, ¡Ahí! !No ya la regó otra vez!
D. Sergio.- (tirando la antena al piso, molesto) Mira cabrón, quítate de pendejadas, lo que tenemos que hacer es una antena más grande, algo así como una extensión, buscate un palo para hacer más larga esta madre y así agarre.
Daniel levanta del piso un palo de escoba y se lo muestra a Don Sergio
Daniel.- A ver Don Sergio chéquele, éste se ve bueno
D. Sergio.- (Moviendo la cabeza en un gesto afirmativo) Así mero cabrón, si nada más tienes la pinche cara, ahora, mira, súbete a la barda, y haces la extensión, yo desde aquí te agarro de las piernas
Obediente, Daniel se monta en la barda, que da a la avenida y se encuentra a aproximadamente ocho metros de altura y hace una señal a Don Sergio para que éste le pase la improvisada extensión de antena, Don Sergio lo sujeta de las piernas
D. Sergio.- (Se recarga en la barda)Ponte buzo cabrón, no te vayas a caer, que te haces mierda
Daniel maniobra su extensión, la cual debido a lo largo se tambalea de un lado a otro, la incómoda posición y el movimiento incalculado de la antena ocasionan un movimiento instintivo en el cuerpo en busca del equilibrio y la antena llega a rosar los cables de alta tensión, cuando se escucha:
Lalo.- (Con emoción)¡Ya! ¡Ya! ¡Ahí quedó Don Sergio!
Al término del grito, un fuerte chasquido inunda el lugar, al tiempo que la luz en el restaurant baja considerablemente. Daniel recibe una descarga eléctrica, lo que provoca que él y Don Sergio salgan disparados por la fuerza de la alta tensión, quedando tirados en la azotea del restaurant, a unos cuantos metros de la barda.
Lalo.- (Haciendo zapping) Don Sergio, ¿qué chingados está haciendo? No nada más descompuso la tele sino hasta la luz, nos anda madreando! (preocupado) ¿Don Sergio, qué pasa?
D.Sergio.- (Enfurecido)¡Cállate pendejo! ¡tráete huevos y aceite, que ya nos achicharramos.
Lalo se queda totalmente blanco del susto e inmediatamente entra a la cocina, en busca de los tan pedidos huevos
Lalo.- (Desesperado) Ándale Cecilia, tráete el aceite que creo que Don Sergio se achicharró allá arriba, pero córrele! Y tú, Laura, habla a la casa, avísale a la señora lo que pasó, (mirando al cielo)¡Ayy Dios, la que se nos va a armar!
Sube apresuradamente y al salir a la azotea encontró a Don Sergio tirado en el piso con los brazos estirados, la piel totalmente desprendida y Daniel desmayado a un costado.
Lalo.- (LLevándose las manos a la cara, como muestra de sorpresa) ¡Ay Don Sergio, qué está haciendo?
D.Sergio.- (Hablando con dificultad) Cállate hijo de la chingada! ¿Qué no estás viendo? ¡PENDEJO! ¡Dame el pinche aceite! Y fíjate qué tiene ese pendejo del tigre!
Lalo y Cecilia, quien se encuentra llorando desconsoladamente, corren a socorrer a Daniel
Lalo.- (insistente) Don Sergio, pero dígame, qué fue lo que pasó? La duda me carcome
D.Sergio.- (Gritando, con los brazos extendidos) Hijo de tu pinche madre, qué ganas tengo de ponerte unos madrazos para ver si así se te quita lo pendejo y lo pinche chismoso
Paz entra a escena muy agitada, los paramédicos entran detrás de ella, con certeras maniobras son trasladados a la sala de urgencias del hospital mas cercano
Dos días después, un Don Sergio es dado de alta en el hospital y regresa ese mismo día al restaurant, donde sus amigos lo acompañan en la recuperación de aquel incidente, lleva las manos y la cara vendadas por las curaciones que le han hecho, con sólo unos pequeños orificios en ojos, nariz y boca... ríe acaloradamente después de aquel chiste. Entra a escena Lalo después de resolver la duda de un raro olor que percibía ya desde hace un rato
Lalo.- Don Sergio, creo que hay una fuga de gas
D. Sergio.- A ver muchachos vamos a ver dónde está esa fuga
El grupo de amigos se levanta y se dirigen a la cocina, Sergio mira e inspecciona detalladamente el lugar.
D. Sergio.- (sonríe) ¡Ahí está! Es en ese tubo
Bomboni.- (riendo) ¿Cómo crees, que así nada más vas a saber dónde esta la fuga?
Todo el grupo comienza a reír
D. Sergio.- ¡¿No me crees cabrón?! (señala al tubo, mientras retrocede dos pasos) Mira, pon mucha atención en ese tubo, una pequeña línea azul se ve ahí
Bomboni.- (desafiante)¿Y eso qué? Eso no nos dice nada
D. Sergio.- (enojado, con la cara como enmascarado voltea a ver a Bomboni)¿Cómo madres no? Eso es gas y ahorita te lo puedo demostrar
Todos sueltan tremenda carcajada, lo que esperan es la clásica forma de probar una fuga de gas: agua con jabón, cuando Don Sergio exclamó muy serio:
D. Sergio.- A ver pinche Lalo tráete los cerillos cabrón
Lalo.- (confundido)¿Para qué los quiere Don Sergio?
Extiende la mano con los cerillos
D. Sergio.- ¡No digas Pendejadas!
arrebata los cerillos de la mano del cocinero cuando éste sale corriendo
Lalo.- (asustado) ¡Vamos a explotar!
Don Sergio saca uno de los cerillos y lo coloca en posición para encender
D. Sergio.- Entonces qué cabrones, hay o no hay fuga en este tubo? ¿Quién dice no?
Bomboni.- No chingues cabrón, ¿a poco si vas a encender el cerillo?
D. Sergio.- Yo dije que les demostraba que aquí esta la fuga
En la barra del restaurant se encuentra Paz, quién acomoda la cristalería, Lalo se dirige hacia ella horrorizado
Lalo.- (apresurado) Córrale Doña Paz que ya Don Sergio va a checar la fuga con unos cerillos!
Paz entra corriendo a la cocina
Paz.- ¿Qué demonios vas a hacer? No acabas de salir de una cuando ya vas a entrar en la otra, si te quieres matar, hazlo tú solo, ¡dame eso cerillos!
D. Sergio.- Es que estos cabrones no me creen, ahorita les voy a demostrar a los pendejos
Paz.- (le arrebata los cerillos)Trae acá esos cerillos y ¡vete al cabrón tú solo!
Bomboni.- No Sergio, no tienes madre!
Sapo.- Casi me da diabetes
D. Sergio.- (suelta una gran carcajada) ¿No que no, cabrones?
SE CIERRA EL TELÓN
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