11 DE SEPTIEMBRE

Hace unos meses, cuando recién ocurrió pensé en escribirlo, pero al estar frente al papel con la pluma en mano simple y sencillamente nada ocurrió, pensaba en tanto y no tenía la forma de plasmarlo...

Podía vérsele en el reflejo de sus ojos, de repente simplemente se desvaneció, la vida se le fue como lo que es… un suspiro triste y profundo, en cuanto la vio supo cual era su final, por eso presa del pánico se quedó paralizada.

Esperaba ansiosamente la orden para bajar al laboratorio, por fin apareció el asistente que la acompañaría al estudio, salió de aquel frío e insensible cuarto de hospital con la serenidad que brinda la seguridad de cumplir con lo deseado. Llevaba estoicamente el carrito de oxígeno, su rostro denotaba una tranquilidad y paz absoluta. Leticia su hija apareció en el pasillo, ambos la escoltaron a encontrarse con su destino.

Aguardaban el ascensor, la impaciencia se veía en su rostro, por fin llegó, subieron pausadamente a él, ¿cuánto tarda un ascensor en bajar dos pisos? ¿Un minuto? No, quizá menos, segundos. ¿Cuántos? Aún no lo sé, no he tenido la desidia de contarlos, pero seguramente de haber sabido lo que en esos incipientes segundos ocurriría, el arribo al piso destino hubiera sido eterno.

El último estudio del día, luego de eso la darían de alta y podría irse tranquilamente a casa, ya había estado suficientes días, una cirugía menor, luego un montón de exámenes que no entendía la razón, lo peor de todo era tener que permanecer en ese lugar, el hospital, no le gustaban los hospitales, veía y sentía algo lúgubre en ellos, algo pesado, todos tienen esas caras serias y como melancólicas, como si fuera parte de la decoración, es triste estar en un hospital, deprimente la mayoría de los casos.

El último en subir al ascensor fue el asistente de laboratorio, al pisar sintió que algo se atoraba en la suela de su zapato y por acción de la inercia talló la suela en la puerta del ascensor y fue ahí que iniciaron los segundos más desgarradores y cruciales del día. Gloria dio un gran suspiro, por fin después de unos minutos podría irse a casa, eso la alegraba mucho.

Nadie se percató hasta después de aquel error, al momento de entrar al ascensor, la manguera que conecta al tanque de oxígeno cae al piso, de pronto un zapato blanco inmaculado la pisa y la sacude sin dudar, una y otra vez, el elevador esta por cerrar, entonces da un último restriego que termina por romperla. La manguera conecta en un extremo al tanque de oxígeno y por el otro conecta a Gloria con la vida, la conexión simplemente se rompe.

Tiene la sensación de que todo marchará bien, se siente mejor, un poco mareada y cansada quizás, pero es debido a las semanas que lleva internada , piensa en tantas cosas y ninguna a la vez , la puerta del ascensor, parece dibujar una silueta, es curioso, cree reconocerla, se parece a …

El ascensor ha llegado al piso indicado, y Gloria se desvanece instantes antes de que las puertas se abran, ante la sorpresa de Ernesto y la angustia de Leticia; un doctor se encuentra esperando el ascensor y al abrir la puerta es testigo de una escena de pánico, rápidamente auxilia a la mujer que yace en el suelo, levanta la cara y exclama… “Lo siento.”

Aún puede verse el reflejo en sus ojos, miran fija y tranquilamente a un punto fijo, la serenidad se apodera de su rostro y en sus ojos guarda el reflejo de su destino… por fin está otra vez en casa.

3 Comentarios:

Anónimo dijo...

cuando la vida se va en el momento inesperado, nos da miedo cuand ya estamos concientes que el final se acerca, la muerte es la unica suerte que no se espera te llega en cualquier momento.

Anónimo dijo...

es dificil aceptar lo que es inevitable pero cuando estas en la situacion ya no puedes hacer nada pero aun asi cuando llega el momento duele mucho aceptarlo creo que no se puede y el miedo debe ser muy grande es mejor que llegue de inmediato

Anónimo dijo...

creo que son de los momentos que mas te marcan en toda tu vida, pero realmente es algo que jamas alguien podra evitar,y algo que te hara madurar aunque hay veces gente tonta que adelanta sucesos como esos y creo q te trumas mas cuando aun no era la hora (talvez), duele el adios pero realmente no es un adios solo es un hasta pronto