HOY HACE UN AÑO

Aprender, crecer, evolucionar, cómo me jode la vida ese proceso, siempre tiene que ocurrir en el peor momento, como el horario de verano, cambia justo cuando apenas me estoy acoplando, cuando creo encontrarle el lado bueno y positivo ahí vamos. Hoy hace un año no vivía aquí, vivía cerca de la playa, hacia mil cosas y no hacia ninguna, devoraba libros, era compradora compulsiva de libros, me sumergía en el mar con la misma alegría de una niña. Mi vida era más simple.

Hablaba cada semana con mis padres y hermanos, veía a mi tía Susana cada quince días o cuando quería escapar de la gente para poder dormir, trabajaba medio día, vivía a dos calles del trabajo, a una del cine, no había cadenas comerciales, no había consumismo, no había tráfico. Todo era más tranquilo. Tenía muchas expectativas del lugar donde vivía, estaba aprendiendo, había crecido, era independiente y me iba bien, podía con la ausencia de mi familia, me había acoplado, había empezado mi vida.

Hoy hace un año era un viernes más, un viernes social, se casaba Guadalupe la de la Cruz Roja, mi otra tía regresaba a la Ciudad después de visitarnos por una semana y me tocaba dejarla en el aeropuerto. En el hotel se disponían a desayunar tras haber salido la noche anterior de fiesta, reíamos, platicábamos y entonces el agua de las cisternas comenzó a caer, primero el silencio para detectar ese sonido extraño, después vimos las gotas de agua caer sobre el patio y fue ahí que salí corriendo para apagar la bomba, apurada, distraída, sin imaginar que sería el último día de mi vida, de esa vida.

Hoy hace un año las encargadas de la limpieza olvidaron apagar la bomba, salieron a tirar la basura, sin pensar que demorarían tanto como para que el agua saliera de los recipientes y comenzara a desparramarse por los pasillos del hotel, pude haber caminado, pude haber traído zapatos, en lugar de eso subí apurada cuando reaccioné que en realidad no era tan importante, recuerdo que no había obstáculos ni cosas raras en el camino, recuerdo haber visto sólo la escalera de metal frente a mi. Hace un año mi vida carecía de responsabilidad.

Pensaba en el desayuno, en el agua que estaba haciendo un desmadre en el patio, en lo que se tendría que limpiar, pensaba en todo y en nada, hasta que justo ahí resbalé, frente a la escalera de metal mis piernas se estrellaron contra uno de sus escalones, primero la derecha, que fue la que más daño recibió, después la izquierda la que me detuvo.

Era un 28 de Marzo por la mañana y yo aún no sabía la magnitud de mi caída y como repercutiría en mi mundo, no sabía que mi vida daría un giro inesperado. No sabía de mis catorce puntos, ni de que más adelante se me infectaría, no sabía que regresaría a casa, parecía temblar en mi mundo, sin saber que mi vida se reacomodaría. Ni que hoy estaría escribiendo esta historia, en este sitio.

No sabía el trabajo que me costaría despedirme de esa playa a la que quisé tan rápido y tan sinceramente, dejar de ver esos amaneceres, los atardeceres, las calles, la gente, la soledad, el conocer a todos, una vida de exilio social, los pericos con ese ruido al salir y ponerse el sol, el olor a mar, el calor. En un principio me quejé de mi suerte, lamenté ese 28 de marzo –le mente su madre a la escalera- me aferré a seguir ahí, no sabía que tenía que dar la vuelta a la hoja, cerrar el círculo, seguir adelante, pero fue tras ese suceso que nació este sitio, que me orilló a escribir.

Y no es hasta hoy, que me doy cuenta de todo, por fin es claro para mi, aprendí tantas cosas en ese viaje, cosas que necesitaba para sentarme a escribir, para desprenderme de una vez por todas del pasado, claro no podía irme sin un recuerdo, sin algo que me dijera a diario, el porqué había sucedido todo, y es así como la vida me regalo una gran cicatriz en mi pierna, a la vista de todos, para no olvidarme de esos tiempos, para que los demás puedan ver lo mucho que me marco ese viaje. Hace un año parecía marcar el fin, sin darme cuenta que fue un nuevo comienzo. Para hoy decir: “Esa escalera, fue lo mejor que pudé haber topado en mi camino.”
Leer Mas......

PANZA ARRIBA

La mayoría de las cosas estúpidas en mi vida, ocurrieron en mi infancia y gran parte de mi adolescencia, en compañía de mis amigos, aquellos con los que desde niños soñamos con lo que seremos, aquellos que te dan alas para imaginar que puedes ganar un Oscar, una medalla de Oro, un concurso de imitadores, un premio de Literatura. Darhiel, Luka, Iker y Yorch, a los tres primeros los conocí en la primaria y puedo escribir montones de historas sobre ellos y no es hasta ahora que dedico unas líneas a esos amigos que me acompañaron en las etapas más divertidas de mi vida, en particular a ese amigo que nació de la nada, de la simple necesidad del ser humano de socializar y pertenecer a un grupo, Yorch.


Ese amigo de la infancia que no va en la escuela con nosotros, que nace simplemente de la ncesidad del ser humano por relacionarse, crear lazos sociales. Muchas veces ese ser al que le hablas solo por completar el equipo, por no ser tú quién cuente en las escondidas, en pocas palabras es aquel que hace lo que ha nadie puedes convencer de hacer.

Nuestras familias se conocen desde antes de que estuviéramos en los planes, compartimos el mismo techo durante un verano en la playa, su familia se volvió la mía y mi madre lo tiene en una alta estima por soportarme, solíamos salir desde temprano a la calle y no ver la casa hasta ya entrada la noche, mi lado mordaz se desarrollo notablemente en esta época, para cuando cumplí los dieciocho ya era un pequeño monstruo insolente.

Gracias a él conocí gran variedad de dulces, chocolates, fue aquí cuando iniciaron mis fiestas de azúcar y golosinas sin control (para la preparatoria se sumaría a la causa la cafeína con las interminables y multitemáticas charlas de Luka, las frituras con las pláticas escatológicas de Iker y el pan tostado con surrealismo de Darhiel). Jamás tuvimos indigestión por tanto dulce, vagabamos por las calles todo el día, fuimos a un montón de lugares sin que nadie se enterara, raspones, risas, gritos, las tardes en avalancha, los chicles pegados en las cerraduras de las puertas principales, "Pichirilo"- el carro del "Tío Marcos"- remolcado varias casas adelante de su lugar habitual, las celebridades de los vecinos: "Güicho Esponja", "Maelo Ruiz", "La Chupitos", "La Viuda", "Pepé Aguilar", el "Tío Leo", el pinche ogt del "Tío Nacho".

Consentidos por nuestras abuelas desarrollamos una personalidad "punzante", fuimos factores para ser, cómo hoy somos, a la fecha él nunca está en su casa, siempre recorriendo la ciudad, en su música, en su escuela, sumergido entre las notas del piano. Yo tampoco estoy mucho tiempo en casa, de un lado a otro, mis viajes, mi Internet, mis paisajes, sumergida en mis preguntas idiotas. Hay tantas historias que contar de nosotros, algunas se han ido descubriendo desde hace poco, tantas pláticas filosóficas que se convirtieron en varios de mis textos; el fue mi primer lector, el que me leía en papel directamente de mis cuadernos de notas, porque le gustaba hacerlo.

No escribo esto por melancolía, ni porque se me este aflojando el moco, es quizá porque ahora nuestras vidas han tomado caminos distintos, cada uno en su mundo, viviendo en distintos horarios y ritmos, siguiendo diferentes caminos.

Se acercan las vacaciones de Semana Santa y con ellas los quince días más divertidos de la infancia, días en los que visitábamos las dulcerías de cabo a rabo, días en los que nos tumbábamos al piso panza arriba a ver pasar el rato, días que regresarán cuando decidamos dejar el vagabundeo por nuestros mundos, porque ya no aguanto las muelas quieren chicle, es inevitable.

Es aquí cuando agradezco a la vida estás cosas, se lució al juntar dos criticones adictos a los dulces como nosotros.
Leer Mas......

DETRÁS DE ESCENA DE LAS BODAS

Cuando la gente menciona la palabra “boda” viene a mi mente un sin número de sucesos agradables, graciosos – al menos para mí- una boda lejos de ser el acontecimiento en la vida de toda pareja y su familia, es una serie de hechos tan predecibles en una fiesta, y es que en una boda pasa de todo, gracias a mis amigas y a mi amplia familia he tenido la oportunidad de estar en muchos eventos de este tipo, desde muy pequeña.


El más reciente, la boda de la prima "La Güera" la recepción me dio tanta tela de donde cortar, me alcanzó para hacer todo un estudio de investigación con trabajo de campo, acerca de cómo se estructura una boda, así, después de todo ese relajo dónde tuve que salir por una pluma y me llevé a mi casa un fajo de servilletas para secar las manos que tomé prestadas del baño.

Pongo a continuación los resultados de tan arduo trabajo, en el que fuí severamente amenazada por Chivis- mi abuela- “Me llego a enterar que publicas una sola foto de tu prima en Internet acompañada de un soez comentario, o haces una de tus caras en alguna de las fotos de la boda y te puedes ir olvidando de tu wi-fi, eso fue un golpe bajo.

La boda fue un asunto meramente familiar, alrededor de unas doscientas personas, la gran mayoría familia que he visto en ceremonias similares y que a veces dudo de su procedencia. Hasta ahora la güera a durado mucho más que todas sus amigas casadas y eso Chivis ya lo ve como una prueba superada.

Todo el espectáculo comienza al salir de la iglesia y es entonces cuando la madre posesiva del hijo, las amigas que jamás llegaron más allá con el novio – normalmente por feas- el padre de la novia quién cree el tipo le ha robado a su hija, las amigas de la novia que querían casarse antes que ella y no le perdonan haya escogido un vestido TAN feo para las damas de honor – que casualmente son ellas- arrojan con saña el arroz a los novios, al grado que ni el velo del vestido es capaz de protegerlos.

Uno nunca puede comer a gusto porque no falta el tipo de la camára grabando los mejores momentos de un evento tan importante, ¿por qué siempre te toman en el peor momento?¿Por qué no te hacen un close-up al llegar a la boda? Parece que les gusta tomarte en el bochorno cómo después de comer, de ir a pelear hasta la muerte el ramo, de bailar la víbora o cuando mueres de sueño de lo divertido que es el primer baile como esposos.

"La Víbora de la Mar" llegó y con ella el sacar a la superficie al "OGT" interior, dejarlo en libertad, para él esos eventos son como un cuarto de juegos, como llevarlo al parque de diversiones, a la heladería con helados ilimitados, sin restricciones. Por favor vamos a quitarnos las máscaras y que el mundo se entere que las verdaderas intenciones de participar en "La Víbora de la Mar" son:

1.Tirar a los novios

2.Tirar a los pobres idiotas que irán hasta el final y que saldrán volando debido a las leyes de la física.

Después hay un evento si bien romántico, algunas veces tirandole a cursi, pero siempre bochornoso, es el que los novios canten, el novio desafinado y apenado haciendo su mejor esfuerzo y la novia totalmente emocionada – y más que desafinada- cantando con la lágrima a flor de piel. La mordida del pastel, el momento en el que ya es imposible detener al "OGT" interior, no pierde la oportunidad de estrellar a los novios no sólo contra el pastel, sino hasta llegar a la tabla, sobre todo la amiga que juraba se casaría antes de la novia.

Los bochornos de las madrinas, desesperadas por hacer que se cumpla el pronóstico del ramo, comienzan apretujándose unas a otras, tratando de encontrar el mejor lugar, al lanzar el ramo dejan de ser mujeres y se convierten en una jauría de animales salvajes, peleando un trozo de carne, finalmente del ramo sólo quedan restos. El menú siempre es lo mismo, alguna variación de crema, alguna pasta y carne cualquiera en una presentación algo extraña y con nombres imposibles de pronuncia: "Crema fría de aguacate con mandarina, filetes de lenguado con salpicón de carabineros, cordero asado con ragout de caracoles y bavaroise de castañas en caldo de cítricos." ¿...?

No faltan las caídas, lágrimas, risas, los que buscan con quién salir, los que sólo vamos a criticar, los que se aburren, aquellos que llevan niños y no paran en ningún momento de cuidarlos. Efectivamente una boda es un evento imposible de olvidar
Leer Mas......