PANZA ARRIBA

La mayoría de las cosas estúpidas en mi vida, ocurrieron en mi infancia y gran parte de mi adolescencia, en compañía de mis amigos, aquellos con los que desde niños soñamos con lo que seremos, aquellos que te dan alas para imaginar que puedes ganar un Oscar, una medalla de Oro, un concurso de imitadores, un premio de Literatura. Darhiel, Luka, Iker y Yorch, a los tres primeros los conocí en la primaria y puedo escribir montones de historas sobre ellos y no es hasta ahora que dedico unas líneas a esos amigos que me acompañaron en las etapas más divertidas de mi vida, en particular a ese amigo que nació de la nada, de la simple necesidad del ser humano de socializar y pertenecer a un grupo, Yorch.


Ese amigo de la infancia que no va en la escuela con nosotros, que nace simplemente de la ncesidad del ser humano por relacionarse, crear lazos sociales. Muchas veces ese ser al que le hablas solo por completar el equipo, por no ser tú quién cuente en las escondidas, en pocas palabras es aquel que hace lo que ha nadie puedes convencer de hacer.

Nuestras familias se conocen desde antes de que estuviéramos en los planes, compartimos el mismo techo durante un verano en la playa, su familia se volvió la mía y mi madre lo tiene en una alta estima por soportarme, solíamos salir desde temprano a la calle y no ver la casa hasta ya entrada la noche, mi lado mordaz se desarrollo notablemente en esta época, para cuando cumplí los dieciocho ya era un pequeño monstruo insolente.

Gracias a él conocí gran variedad de dulces, chocolates, fue aquí cuando iniciaron mis fiestas de azúcar y golosinas sin control (para la preparatoria se sumaría a la causa la cafeína con las interminables y multitemáticas charlas de Luka, las frituras con las pláticas escatológicas de Iker y el pan tostado con surrealismo de Darhiel). Jamás tuvimos indigestión por tanto dulce, vagabamos por las calles todo el día, fuimos a un montón de lugares sin que nadie se enterara, raspones, risas, gritos, las tardes en avalancha, los chicles pegados en las cerraduras de las puertas principales, "Pichirilo"- el carro del "Tío Marcos"- remolcado varias casas adelante de su lugar habitual, las celebridades de los vecinos: "Güicho Esponja", "Maelo Ruiz", "La Chupitos", "La Viuda", "Pepé Aguilar", el "Tío Leo", el pinche ogt del "Tío Nacho".

Consentidos por nuestras abuelas desarrollamos una personalidad "punzante", fuimos factores para ser, cómo hoy somos, a la fecha él nunca está en su casa, siempre recorriendo la ciudad, en su música, en su escuela, sumergido entre las notas del piano. Yo tampoco estoy mucho tiempo en casa, de un lado a otro, mis viajes, mi Internet, mis paisajes, sumergida en mis preguntas idiotas. Hay tantas historias que contar de nosotros, algunas se han ido descubriendo desde hace poco, tantas pláticas filosóficas que se convirtieron en varios de mis textos; el fue mi primer lector, el que me leía en papel directamente de mis cuadernos de notas, porque le gustaba hacerlo.

No escribo esto por melancolía, ni porque se me este aflojando el moco, es quizá porque ahora nuestras vidas han tomado caminos distintos, cada uno en su mundo, viviendo en distintos horarios y ritmos, siguiendo diferentes caminos.

Se acercan las vacaciones de Semana Santa y con ellas los quince días más divertidos de la infancia, días en los que visitábamos las dulcerías de cabo a rabo, días en los que nos tumbábamos al piso panza arriba a ver pasar el rato, días que regresarán cuando decidamos dejar el vagabundeo por nuestros mundos, porque ya no aguanto las muelas quieren chicle, es inevitable.

Es aquí cuando agradezco a la vida estás cosas, se lució al juntar dos criticones adictos a los dulces como nosotros.

2 Comentarios:

Anónimo dijo...

aquellas ilusiones que uno tenia de niño, aquellos tiempos en los que todos eran tus amigos, donde esperabas cn ansias las vacaciones sobre todo las vacaciones de semana santa pues el mejor dia era el de sabado de gloria jugando con los tipicos globos de agua empando a tus amigos feliz, aquellos dias donde vivias por la imaginacion y por las ilusiones, y por los amigos que te acompañaban en cada mini aventura de la vida

Anónimo dijo...

esos dias felices nunca deben olvidarse,siempre deben de estar presentes,porque son el parteaguas de hacia donde vamos,tampoco dejemos de ser jovenes.para no marchitarnos el corazon no debe envejecer,sigamos siendo felices