LA SEÑORA EN MI CABEZA

La encargada de darle cordura a mi cabeza es una sola neurona, a la que yo llamo Tila, es ella la culpable de que deje de hacer locuras, es entrometida, santurrona, aburrida. Convive poco con el resto de mi cabeza, casi siempre está callada, sola, viendo a los demás divertirse, de vez en cuando sale a recoger algo, es la señora que vive en mi cabeza, y hasta hace poco después de mantenerse a distancia y un poco olvidada, salió del exilio, y todo porque la conciencia decidió hacer amistad con ella, ahora habla más que hace unos meses.


Mis ideas más idiotas aparecen durante el día, aunque no pueda darles respuesta, me inquietan en realidad son poco persistentes, como pequeños flashaszos: ¿por qué cuando cago me dan ganas de escribir? Todas ellas hacen una fiesta en mi cabeza y desordenan el lugar, lo dejan patas arriba, llega la Domitila y es la que tiene que limpiar.
Antes Tila hacia apariciones relámpago, ponía un poco de orden y reggresaba a sus actividades cotidianas, pero desde que tiene amiga todo es distinto, por lo que creo estoy en la etapa de sentar cabeza, no quiero que este ordenando todo el tiempo, no quiero cederle terreno, porque todo estara perdido, mis locas preguntas, la músca ruidosa e indescifrable en mi cabeza, mis fiestas de cantidades exorbitantes de azúcar y helado al mismo tiempo, mis desveladas y parrandas con la locura, la nostalgia y la crítica, Tila los canalizará y dirá

- Para poder crecer y ser alguien respetable debes sacrificar algunas cosas, cómo estás que sólo te distraen!…

-pfffff, ¿quién quiere crecer?

Ordena mi lado izquierdo, todas las frases sueltas las forma, las letras tiradas en el piso las levanta y las acicala lista para empezar de nuevo, mis números los despinta después de que jugaron a la guerra de pintura, desata a la lógica que seguramente se encuentra amarrada en algun lugar de la casa por mamona. Después al hemisferio derecho lo remoja para despercudir las sensaciones, los sentimientos, mis habilidades artísticas que han estado jugando con los pinceles de mi maginación, las tizas de lo posible, los alimenta con frutas y verduras, algunos es necesario purgarlos y acicalarlos

Pensaba en todas estas cosas cuándo a mi cabeza llegó la idea “Mierda, suicidarse en el metro en la estación Hidalgo a las 7. 30 a.m. eso si es querer joder a la gente” fue entonces que la critica, la locura y la idiotez llegaron con un una bolsa de gomitas con chile y un helado de cookies and cream de un litro en cada mano, comiéndolo a grandes cucharadas, luego no recuerdo cómo termine escribiendo esto.
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